Tal vez el
vocablo Abusocracia no sea etimológicamente correcto por
mezclar dos palabras de orígenes distintos (abuso del latín
y cracia del griego); sin embargo, precisamente el mestizaje
es la fuente de toda creatividad e innovación, por tanto de
todo progreso natural, humano o social.
La Abusocracia
es un término que escuché hace un par de años. Me pareció
muy útil para describir mi experiencia y la de una mujer que
he estado ayudando durante los dos últimos años. Un caso que
sirve para describir la situación social española y mundial,
debido a la decadencia de la organización social heredada de
la Era industrial, desde la que estamos realizando una
transición hacia la Era de la información.
La Abusocracia
hace referencia al gobierno de aquellos que abusan,
abarcando a los funcionarios públicos que abusan del poder
que la sociedad ha conferido a las instituciones públicas y
a sus cargos.
Según
Wikipedia puede existir abuso en Derecho (de autoridad,
confianza, derecho, sexual y espiritual), de representación
en política y además, de sustancias o de poder.
La Abusocracia
hace referencia a un sistema social corrupto, porque los
principales colectivos institucionales utilizan el poder que
la sociedad les ha conferido, en beneficio propio,
perjudicando a los habitantes de aquella zona geopolítica
donde ejercen sus funciones públicas.
En un sentido
más amplio, también incluye a aquellos dirigentes y
organizaciones de los sectores privados o sociedad civil que
utilizan su poder -o el de la Abusocracia pública- para
beneficiarse, en perjuicio de sus stakeholders (accionistas,
clientes, competencia u otros grupos de interés relacionados
con su actividad).
En 2008, un
periodista italiano publicó un libro, sobre la corrupción y
los indecentes privilegios de la clase política de su país a
la que denominó: La Casta. Un año después, un periodista
español hizo el mismo estudio sobre los políticos españoles,
utilizando también La Casta para referirse a ellos. La
denominación de La Casta evoca a la mafia, además ambas
utilizan la coacción, aunque La Casta utiliza la coerción
propia del Estado, es decir, la posibilidad de utilizar las
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
El 7 de
septiembre de 2011, una de las principales emisoras de radio
españolas informó que, en lo que llevábamos de año, se
habían publicado unos 10 libros dedicados a la corrupción
institucional -sobre todo política- y que en los próximos
meses aparecerán varios más.
Sin embargo,
cualquier tipo de corrupción, incluyendo la política y la
administrativa, sólo puede alcanzar los niveles españoles
cuando no funciona el Estado de Derecho. En este sentido,
son los policías, fiscales y jueces, quienes tienen la
responsabilidad, la función y los medios, para impedir la
corrupción, disuadiendo a aquellos que pretendan
beneficiarse ilegítimamente de sus cargos o de su poder.
Tal vez, los
gobernantes españoles no les asignan suficientes medios para
evitar que estos técnicos de la Ley y el orden hagan su
trabajo. De esta forma tienen que limitar su actividad a los
delitos comunes, dejando libre y encubierta la corrupción
institucional.
La combinación
de numerosas leyes anticonstitucionales y la incompetencia
judicial han hecho que en España, el Estado de Derecho
funcione mal porque incentiva la delincuencia y perjudica a
aquellos que, desgraciadamente, tenemos que recurrir a la
intervención de sus funcionarios o técnicos.
Este libro es
una crítica del actual estado de incompetencia y corrupción
policial y judicial, instrumentado en un caso real y actual
sucedido en España desde 2009 hasta que se cumpla la Ley.
Es mi historia
junto con una mujer, ambos cincuentones y con conductas
intachables, que hemos sido agredidos por dos jóvenes
apoyados por agentes de varios Cuerpos de Seguridad del
Estado -en adelante policía-, fiscales y jueces. Esta
arbitrariedad policial y los prejuicios han hecho que los
fiscales y jueces de primera instancia e instrucción también
hayan actuado vulnerando nuestros derechos y libertades.
Este caso
puede servir para confirmar la popularmente conocida
incompetencia y corrupción de estos funcionarios públicos,
institucionalizada en sus procedimientos y actuaciones.
Probablemente aumenta el nivel cuando coincide que en un
partido judicial sólo hay un tipo de policía y un numero
reducido de juzgados. Pero en este caso, han sido varios
cuerpos policiales, fiscales y jueces de primera instancia
de varias Comunidades Autónomas, por lo que su extensión
puede servirnos para tener una visión referencial de la
situación nacional.
Ante la
actuación caprichosa de los mencionados funcionarios, hemos
requerido la intervención de varios colegios de abogados e
instituciones nacionales como el Consejo General del Poder
Judicial, Defensor del Pueblo, Ministerio de Justicia,
Ministerio Fiscal y la Dirección General de la Policía y la
Guardia Civil; además, de informar a la Casa Real de lo
sucedido.
Esta es mi
primera experiencia con las instituciones del denominado
Estado de Derecho. Cuando todo empezó tenía 49 años y nunca
había tenido problemas judiciales. Tengo un alto nivel
educativo y socioprofesional, ni siquiera había tenido
contacto con la policía dado mi tipo de vida respetuoso
respecto de la Ley, del funcionamiento social y de los
demás.
Desde
entonces, una joven que tenía 24 años -a la que llamaré
Delincuente- ayudada por personas próximas a ella, nos ha
agredido, a Perjudicada -su madre- y a mí, en lugares
públicos con numerosos testigos identificados, en mi caso
con parte de lesiones y grabada la agresión; nos ha acosado
y perseguido en coche; nos ha coaccionado de diferentes
formas; ha allanado cuatro veces nuestra morada en dos
Comunidades Autónomas y usurpado una de ellas donde convivió
con su Novio-cómplice más de un año, acosándonos,
persiguiéndonos y robando todas las pertenencias de
Perjudicada, algunas mías y algunas de mi hija, menor de
edad, cuando estuvo unos días con nosotros de vacaciones; ha
estafado y chantajeado a su madre e intentado otras estafas
que constan en varias grabaciones; ha secuestrado a su madre
según ésta; nos ha difamado y calumniado; nos ha denunciado
en repetidas ocasiones con hechos falsos; ha cometido falso
testimonio (perjurio) declarando mentiras a un juez y en un
juicio; se ha conchabado con policías para que coincidan en
sus declaraciones, atestados y denuncias; ha simulado dos
veces un delito, uno de ellos la agresión grabada; Según
Perjudicada, su hija Delincuente la está asesinando
psicológicamente para quedarse con su patrimonio, del que ya
tiene el usufructo por apropiación indebida; ha conspirado y
planificado mi muerte. Y más actuaciones delictivas que no
están denunciadas porque no podemos probarlas.
Por parte
policial o judicial: detenciones ilegales, intimidación, una
sentencia arbitraria que he recurrido, sobreseimiento sin
causa justificada, tortura hacia los dos, perjurio,
secuestro, indiscriminación inconstitucional y otros
atentados contra nuestros derechos y libertades, así como
contra el Estado de Derecho.
Existen
pruebas contundentes de todas estas actuaciones delictivas
que constan en 23 denuncias, quejas y reclamaciones desde el
5-2-2010, donde también se denuncian las actuaciones de
varios agentes policiales, del Jefe de un cuartel, de varios
jueces y de la fiscalía.
El cuartel del
mencionado Jefe es el que más ha intervenido en esta
historia y le denominaré Cuartel-corrupto y a su jefe le
llamaré El-Padrino.
Las cinco
veces que Delincuente y sus cómplices se han acercado a
Perjudicada y a mi, hemos telefoneado a la policía para que
nos protegieran, pero en cuatro ocasiones sus agentes han
empeorado la situación abusando de su autoridad. Han llegado
a detenerme y escoltar a Delincuente mientras ésta
desvalijaba nuestra vivienda delante de nosotros.
Como veremos,
estos funcionarios públicos tomaron partido prejuiciosamente
por la pareja de jóvenes, encubriendo sus propias
actuaciones irregulares y archivando sistemáticamente todas
nuestras denuncias o manteniéndolas paradas sin comenzar las
investigaciones (diligencias) durante más de un año,
incumpliendo los plazos establecidos por la Ley que, además,
indica que deben reducirse todo lo posible cuando una menor
ha sido perjudicada como es el caso.
Por el
contrario, las denuncias falsas de Delincuente siempre nos
han causado inmediatas actuaciones policiales, molestas y
gravosas, incluyendo mis tres detenciones irregulares, dos
veces con pernoctación en un calabozo, y miles de kilómetros
en coche. En este sentido, ya veremos que Perjudicada salió
peor parada aún. Incluso tuvimos que cambiar de Comunidad
Autónoma, por prudencia, para evitar las acciones de
Delincuente y de la policía mencionada.
Que una
persona decente haya estado en un calabozo es indigno,
atenta contra los derechos humanos y contra la credibilidad
del Estado de Derecho, de sus instituciones, empleados y
defensores.
Desgraciadamente, nos hemos visto obligados a recurrir al
sistema y nos hemos encontrado con unos funcionarios
prejuiciosos y arbitrarios que no se ajustan a los hechos ni
a la Ley, olvidando el carácter probatorio del Derecho que
debe regir en sus actuaciones, a la vez que nos dejaban en
una terrible situación de acoso y de indefensión e
inseguridad jurídicas.
Desde
noviembre de 2010, ante la situación de desamparo, he tenido
que informarme sobre el funcionamiento institucional, las
leyes y los reglamentos relacionados con este caso, entre
otros: la Declaración Universal de los Derechos Humanos de
Naciones Unidas, la Carta de los Derechos Fundamentales de
la Unión Europea de 2000, la Constitución española de 1978,
el Código Penal, el Código Civil, la ley de Enjuiciamiento
Civil, la ley de Enjuiciamiento Criminal, la Ley Orgánica
del Poder Judicial, los Derechos de los Ciudadanos ante la
Justicia, la Ley de asistencia jurídica gratuita, así como
otras leyes e informaciones adicionales.
He dedicado
cientos de horas para hablar con abogados y jueces, así como
para recabar documentación y numerosas pruebas, incluyendo
grabaciones de las actuaciones irregulares y delitos de
algunos de los implicados. Este aprendizaje e información me
sirvieron para poder defenderme un poco ante las actuaciones
públicas arbitrarias -o malintencionadas-, también para los
recursos judiciales, quejas y reclamaciones que estoy
teniendo que presentar contra la corrupción institucional o
Abusocracia.
Estos
funcionarios públicos están tratando de disuadirnos en la
utilización de sus servicios porque, como sabe todo español,
éste es el objetivo claro y común del funcionamiento de las
administraciones públicas españolas. Incluso algunos han
intentado intimidarnos, como está denunciado, abusando de su
poder.
He hablado con
más de diez abogados sobre este asunto -incluyendo
socios-directores de uno de los principales despachos
españoles- y, salvo uno de oficio, todos coinciden en que el
abuso de autoridad y el encubrimiento mutuo de estos
funcionarios públicos es la práctica habitual, añadiendo que
nada que les contara les iba a parecer escandaloso ni nuevo.
Estas
afirmaciones más esta experiencia personal me invitan a
pensar que la corrupción está institucionalizada en los
funcionarios de la Ley y el orden. Me recomiendan que no
vaya contra el sistema, porque es muy corrupto y poco
autocrítico por lo que no conseguiré nada.
He comprobado
que éste es un negocio de mentirosos donde los policías,
fiscales, jueces de primera instancia e instrucción,
abogados e inculpados mienten constantemente, incluso en los
documentos públicos como he denunciado.
Pues bien, el
26 de noviembre de 2011 llega el escándalo: dictaron el
sobreseimiento o archivo del expediente que acumulaba la
mayoría de nuestras denuncias, encubriendo los delitos
cometidos. Los Juzgados-corruptos de primera instancia no
hicieron una instrucción de nuestras denuncias, pero las
retuvieron durante más de 14 meses, ¿con qué intención?
El 7 de
noviembre presentamos el recurso de apelación para salir de
ese partido judicial corrupto, haciendo que sea la Audiencia
Provincial la que juzgue.
Confío en que
este libro sirva para que la opinión pública aumente su
conciencia del deterioro institucional y reaccione exigiendo
transparencia y el cumplimiento de la Ley. También para
evitar que siga sucediendo lo mismo y otras personas sufran
la Abusocracia.
También puede
ser útil para ayudar a que los policías, fiscales y jueces
que están interviniendo en este caso, tengan un mayor
conocimiento de él, cambien su comportamiento y cumplan la
Ley, así como para que los gobernantes asignen los medios
judiciales que requiere el cumplimiento de los plazos
previstos en las leyes que ellos han aprobado. Las
calificaciones jurídicas y morales de las actuaciones de
todos los intervenientes incluidas pueden serles útiles.
Paradójicamente hemos llegado a una extraña situación en la
que algunos funcionarios que viven de las leyes no las
cumplen, convirtiéndose en delincuentes, siendo nosotros
quienes exigimos su cumplimiento en contra de sus
actuaciones corruptas por uso indebido de sus funciones.
La crisis
internacional de 2008 se ha calificado de sistémica, pues
bien, este libro pone de manifiesto una corrupción sistémica
de los funcionarios de la Ley y el orden, así como de las
leyes y procedimientos inconstitucionales, que corrompen el
Estado de Derecho. El carácter sistémico hace que la
corrupción se extienda desde y hacia los políticos, y hacia
los empresarios y el pueblo entero.
En referencia
a España, ¿es sostenible una sociedad con un Estado de
Derecho donde es habitual que La Casta (políticos), policía,
fiscales y jueces de primera instancia no cumplan la Ley?
En mis
denuncias y en este libro no pido justicia sino que, en
virtud de mis derechos como persona y como español, exijo
que los funcionarios públicos cumplan la Ley, como todos
tendríamos que hacer para que España progrese y los
españoles podamos tener una vida digna que la corrupción nos
niega.
Por último,
Perjudicada me ha autorizado a hacer público todo el
contenido de este libro aunque no coincida con todas mis
opiniones sobre ella.
Como puede
verse en el índice, el libro incluye tres anexos que pueden
facilitar la identificación de los participantes principales
y el seguimiento cronológico de los sucesos. En cuanto a los
intervinientes incluye una breve descripción y explicación
del apodo. El resumen de sucesos puede ser útil para ubicar
hechos ya leídos o para releer un resumen de toda la
historia, de forma que se pueda tener una visión completa,
en pocas páginas, de lo sucedido. El último anexo contiene
algunos de los derechos ante la justicia que han sido
vulnerados en este caso y que conviene que todos conozcamos.
Algunos artículos van acompañados de algunos comentarios
sobre este caso.
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formato PDF
© 2011, Javier Marzal